Diez claves en la guerra del fútbol de Villar contra Cardenal y Tebas

Diez claves en la guerra del fútbol de Villar contra Cardenal y Tebas


 1. Enfrentamiento personal

El origen de todo el conflicto es personal. Javier Tebas, actual presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), ejerció la acusación particular contra Ángel Villar, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), y su vicepresidente económico, Juan Padrón, por presuntos casos de corrupción que no prosperaron judicialmente. Al llegar a la presidencia de la LFP, Tebas retiró la acusación, pero Villar no lo ha olvidado. En paralelo, Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte y presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), acordó con Tebas las normas de control económico del fútbol para saldar la deuda con la administración. Villar lo entendió como una traición, puesto que había apoyado a Cardenal, ex miembro del Comité de Competición de la RFEF.

2. Desacuerdo entre los clubes

Los asociados de la LFP, clubes y sociedades anónimas deportivas de Primera y Segunda División, han sido incapaces de ponerse de acuerdo para vender su producto estrella, los derechos de televisión, de forma centralizada. La dispersión ha impedido dar mayor valor al producto, ha provocado enfrentamientos entre clubes y tensión audiovisual en el sector.

3. Error del Gobierno

Tebas pidió ayuda a Cardenal para incluir la negociación centralizada en la ley, al modo italiano, pero no está claro jurídicamente la competencia que invoca el Estado para regular una actividad privada. Ni la Bundesliga, ni la Premier la necesitan para vender de forma conjunta su producto. El secretario de Estado la incluyó primero en el borrador de una nueva ley del deporte profesional, pero al no cubrir lo plazos con celeridad, impulsó el trámite de urgencia, el Decreto Ley. En Moncloa no eran muy partidarios, pero decidieron finalmente llevarlo al Consejo de Ministros por la presión del fútbol, presuntamente unido. Ese fue el error del Ejecutivo, ahora ante una situación difícil.

4. Contradicción de Villar

El presidente de la RFEF asumió finalmente el apoyo al Decreto, aunque lo condicionó, ante el ministro Ignacio Wert, a la negociación de otros problemas del fútbol, fiscales, laborales y referentes a las subvenciones. Realmente, dio su apoyo a algo en lo que no creía e incurrió en una contradicción: después de denunciar que el Gobierno cometía injerencias políticas, secundó una medida por la que su sector sería regulado en un aspecto por el derecho público, no privado. No debió hacerlo si no estaba convencido, aun a riesgo de enfrentarse a presidentes de clubes, acuciados por las necesidades económicas.

5. Mala estrategia de Cardenal y Tebas

En toda la gestación del Decreto, la Federación se ha sentido ninguneada. De hecho, Villar no conocía el contenido del texto para el que se le pedía apoyo. Cardenal argumenta que jamás ha atendido a sus peticiones, pero la estrategia del eje CSD-LFP ha sido muy unilateral, hecho que ha llevado a la Federación y a colectivos como el arbitral o la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) ha sentirse discriminados.

6. Problemas fiscales

Las inspecciones masivas a los futbolistas han llegado a la AFE en forma de peticiones de auxilio. Los deportistas profesionales tributan por la fórmula del 85/15, según el pacto político alcanzado en 1996 e incorporado a la Ley del IRPF. Es decir, el 85% de los ingresos que perciben de sus equipos tributa por la escala del IRPF (52% o 56% en Cataluña, en los casos de mayores ingresos) y el 15% por el impuesto de sociedades (30%), al entender que se produce una explotación de imagen. Esta última parte la perciben a través de sociedades, cuya actividad es la que ahora Hacienda pone en entredicho, al aplicar la Ley de Vinculadas para reclamar a los jugadores la diferencia de los tramos en los últimos cuatro años. La AFE no vincula la convocatoria del paro al problema fiscal, pero el malestar de los jugadores con el Gobierno es evidente.

7. Subvenciones retenidas

La RFEF renunció a la subvención general que las federaciones nacionales reciben del Estado, canalizadas por el CSD. Sin embargo, ingresa otra subvención, procedente de la recaudación de las Quinielas, con destino a la construcción de infraestructuras para el fútbol aficionado. Al bajar esa cantidad, por el descenso de la recaudación de las Quinielas, la RFEF reclamó al CSD y se negó a recibirla hasta que no fuera la cantidad pactada, a su entender. A continuación, Cardenal la dejó en suspendo y, en paralelo, el CSD exigió reintegros por partidas de años anteriores supuestamente mal justificadas.

8. La revisión limitada de la auditoría a la Federación

Como todas las federaciones, el organismo de Villar fue sometido a la auditoría del CSD a la que están obligadas por ley. Los auditores encontraron salvedades referidas a las relaciones de la RFEF con la empresa de marketing deportivo Santa Mónica, pero nada referente al empleo del dinero público. Cardenal pidió entonces una revisión limitada de algunos aspectos, entre ellos las remuneraciones de altos cargos. Al llegar los mismos auditores, la Federación, con un notario presente, se negó porque ya había entregado toda la documentación posible.

9. El precedente de la huelga del fútbol modesto

El paro de varias federaciones territoriales, que afectaba a las categorías no profesionales, puede entenderse como un precedente de la convocatoria actual. Denuncian que la pretensión de la Seguridad Social de regularizar a todas las personas que trabajan a tiempo parcial llevaría a todos los clubes modestos al cierre. Las inspecciones masivas que argumentan son negadas por el Ministerio de Trabajo, que sólo ha actuado, según la ministra Fátima Báñez, a partir de denuncias. La información no ha fluido lo suficiente entre las partes, o no han querido que así fuera, por lo que ese conflicto es también producto de la guerra Villar-Cardenal.

10. El parapeto de la FIFA

Joseph Blatter ha advertido a Villar de que contará con su apoyo ante cualquier injerencia del Gobierno. Entre otras cosas, el presidente de la FIFA le ha dicho que no tiene por qué justificar nada del dinero generado por sus recursos propios, sólo el público. A Villar no le importaría, incluso, ser expedientado por el CSD, ya que podría mostrar una presunta persecución del Gobierno ante la FIFA, con la potestad de expulsar a federaciones nacionales de su seno si no se cumplen los parámetros que marca su derecho privado. Lo mismo sucede en el Comité Olímpico Internacional (COI). El expediente del Almería volverá a generar el siguiente conflicto en esta guerra de difícil solución.