4 bebés fallecidos por desnutrición en Bolívar en lo que va de año

4 bebés fallecidos por desnutrición en Bolívar en lo que va de año


En lo que va de año cuatro bebés han muerto en San Félix, estado Bolívar. Las víctimas más recientes fueron Joelvis Quijada, de un mes de nacido, y Santiago Velásquez, de tres. Sin embargo, tres de los casos ocurrieron en menos de una semana, en la que las autoridades regionales preparan las fiestas de carnaval, reseñó el Correo del Caroní.

Orangelis Figuera, de siete meses de edad, falleció el domingo en la noche en el hospital de Guaicaipuro. Los médicos no tenían tiempo suficiente para atender a diversos pacientes con la misma enfermedad: la desnutrición.

 A la lista de fallecidos se le sumó Quijada (martes) y Velásquez (miércoles). La historia de los bebés tenía similitudes: familias numerosas, pobreza y dietas sin leche materna. 

“El seguimiento debe hacerse, pero el Estado abandonó esas políticas. La gente desiste de ir a los controles porque no hay vacunas o insumos. Los programas de atención a las embarazadas únicamente quedó para medir barrigas y más nada. Ya no les dan ningún tipo de proteínas ni productos lácteos”, explicó César Dommar, pediatra egresado de la UCV. 

“Solo para medir barrigas”

El seguimiento estatal a los casos de desnutrición se ha diluido en un contexto en el que la comida regulada es un asunto del pasado y la consecución de productos alimenticios, un tema de simpatías partidistas.

César Dommar, pediatra egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y exjefe del Servicio pediátrico Menca de Leoni, explica que a todo esto se suma un tercer elemento: la desconfianza.

“El seguimiento debe hacerse, pero el Estado abandonó esas políticas. Entonces, la gente desiste de ir a los controles porque no hay vacunas o insumos. Los programas de atención a las embarazadas únicamente quedó para medir barrigas y más nada. Ya no les dan ningún tipo de proteínas ni productos lácteos”, explica.

Las formas de alimentar deja mucho que desear por desconocimiento materno y por disposición económica. Sabemos que si no hay lactancia materna, hay fórmulas, pero las fórmulas o son muy costosas o están escasas”. César Dommar, exjefe del Servicio pediátrico Menca de Leoni.

Recuerda, por ejemplo, que en Ciudad Guayana “los niños con desnutrición de tercer grado, obligatoriamente, iban al centro de recuperación nutricional en Vista al Sol y les daban productos derivados de proteína pura”.

Ese mismo contexto de escasez de comida ha determinado, en buena parte, las muertes por hambre, tanto en el estado Bolívar como en Venezuela: las familias prefieren invertir el tiempo comprando comida que en una consulta médica en un centro público. ¿Acudir con la duda de si habrá o no medicinas, como ocurre generalmente en estos tiempos? Para muchos, no merece la pena.

“Hay otro elemento que origina el problema: nosotros somos, en América Latina, el primer país en cifras de embarazos precoces. Las formas de alimentar deja mucho que desear por desconocimiento materno y por disposición económica. Sabemos que si no hay lactancia materna, hay fórmulas, pero las fórmulas o son muy costosas o están escasas”.

Declaración impostergable

La declaración de crisis alimentaria, de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en varias regiones venezolanas, es impostergable, precisa la directora ejecutiva de Cáritas Venezuela, Janeth Márquez de Soler.

“En varias parroquias, la tendencia es alta con los números que se mueven con los porcentajes de la OMS: si la desnutrición aguda está en 10%, hay alarma; si es 15 por ciento, se trata de crisis; en menos de 30 por ciento, emergencia; y en más de 30 por ciento, hambruna. En varias zonas hay una alarma y hay que intervenir. Vargas, por ejemplo, está en crisis: está en 15 por ciento”, detalla.

¿Por qué la urgencia? La consecuencia, ya se ha dicho, puede ser una generación de venezolanos enfermos: “En los dos primeros años es donde se forman el cerebro y las capacidades, y de ahí no hay vuelta atrás. Las secuelas son: muerte rápida por cualquier enfermedad, rezago escolar y rezago productivo: la gente no tiene posibilidad de entrar en temas de desarrollo y producción. Y la última secuela, por supuesto, es la muerte”.

En esos casos están, en menos de un mes, los nombres de Keiner Cardozo, Orangelis Figuera, Santiago Velásquez y Joelvis Quijada. Sus historias se unen este 2 de febrero de 2017, 18 años después de que Hugo Chávez, en el discurso de su primera toma de posesión, criticó: “La mortalidad infantil está llegando al 15% de niños que mueren y la causa de su muerte: desnutrición”.