10 hábitos que indican que es tu pareja para toda la vida

10 hábitos que indican que es tu pareja para toda la vida


Hay un dicho que reza: la confianza da asco. Y realmente nos damos cuenta de que es así, porque cuando estás a gusto con una persona, nuestros hábitos se vuelven demasiado cómodos. Perdemos la vergüenza, y ya no nos importa mantener la compostura porque la otra persona ya nos quiere. 

Si tienes la mayoría de hábitos de esta lista, ¡enhorabuena! Probablemente tu pareja y tú habréis alcanzado un nivel muy alto de confianza y de pérdida de la vergüenza. Así que si quieres saber lo que te depara el futuro en pareja, solo tienes que ver los hábitos que mencionamos. ¿Añadirías alguno más?

Reírse… de tu pareja

Una cosa que diferencia a las parejas que empiezan de esas que llevan mucho tiempo juntos, es la risa. No, no la risa en común, que dicen que es buena. Sino reírse del otro. Por ejemplo, si tu pareja tiene mal perder, es probable que, al inicio de la relación, evites esa situación, o evites burlarte en su cara. 

Cuando ya llevas años de confianza, seguramente hasta tengas un baile de la victoria, y no te importe que el otro tenga un enfado que podría derribar ciudades. ¿Qué más da? Eres tú quien ha ganado la partida. Al final, tu pareja se reirá de ti en otra ocasión, y seguro que a ti te sentará mal. ¿Y entonces? Se siente, las cosas de pareja son así. 

Compartir baño

Es una de las señales definitivas. El hecho de compartir baño, para algunos es un límite muy grande que ni siquiera sobrepasan estando en pareja. Pero todo llega, tarde o temprano. Puede ser a los dos años de relación, o puede ser cuando lleves diez años casados. Pero este momento pasará, y lo más probable es que ocurra sin que te des cuenta.

Esto también depende de la confianza que tengas en tu familia. Hay familias que no cierran la puerta del baño, y esa confianza se transmite cuando uno se independiza y vive en pareja. Mientras que en otras familias, la intimidad del baño es algo sagrado. Lo más seguro es que este hecho será un reto para vosotros como pareja.

Comportarse como niños

Una vez tienes confianza en tu pareja, te dan pataletas, te enfurruñas, y te alegras, como si fueras un niño. Si tienes aficiones en común, pasarás horas y horas enfrascados en ello: videojuegos, juegos de cartas, o cualquier cosa en la que emplees el tiempo libre. Y no te importa, porque te lo estás pasando bien.

No te importa perder al Fifa con tu chica, porque están pasando tiempo juntos. Eso sí, la próxima vez ganarás tú. Volver a un estado infantil durante algunos momentos es algo bueno, porque significa que estás totalmente cómodo en ese entorno. Eso sí, no se puede vivir eternamente en este estado.

Utilizas a tu pareja para salir de situaciones incómodas

Imagina que quedas con tus amigotes, y de repente, todos, han traído una chica y no te han avisado. En ese caso, traes a tu pareja. También en otras ocasiones que socialmente son incómodas, al menos para ti, habrás utilizado a tu pareja: llamarla para evitar mirar a una persona en la calle, o para esquivar conversaciones que no quieres tener. 

Antes, a la desesperada llamabas a tu madre, pero ahora tienes una persona de contacto perfecta, a la que no vas a molestar con una llamada, y aunque la molestes, no te va a importar. Así siempre llegas a tener una tapadera perfecta. 

Hablas con la mirada

Dicen que si quieres saber si le gustas a una persona, tienes que fijarte en esa mirada. Si son amigos, seguro que cuando sales en grupo, te está mirando todo el rato, porque eres la persona con la que más afinidad tiene dentro de ese grupo. Esto se magnifica cuando se convierten en una pareja. 

Hablan con la mirada, y lo transmites todo con los ojos. Esto puede parecer muy bonito, pero también tiene sus problemas, porque tienes que estar atento si tu pareja te indica su enfado con la mirada o no. Osea, que esto es para lo bueno y para lo malo, así que hay que asumir las consecuencias de saber mucho de la otra persona. 

Estar en plan vago

Uno de los mejores hábitos que puedes tener en pareja, es el de quedarse en casa los días que hacen mal tiempo, o porque simplemente les apetece: y el plan de sofá, peli y manta nos parece de lo más práctico, si a eso añadimos un par de pizzas. De hecho, ahora que te estamos contando esto, nos entran ganas de pasar la tarde así.

Y claro, de repente te encuentras con que tienes Netflix y un montón de series pendientes. Y un poco más y te dan una suscripción gratis para los finde en la pizzería del barrio. Pero eh, te das cuenta de que esto no es un plan absolutamente malo, sino que te parece el paraíso de la comodidad. 

No te importa su aliento mañanero

Querer a una persona implica soportar sus defectos. O sus cosas malas. Y el aliento mañanero entra en esta lista. Así que lo que al principio te resulta insoportable, después te das cuenta de que apenas lo notas ya. También porque estás en esa etapa en la que todo te parece maravilloso mientras te despiertas con tu pareja. 

Por supuesto, esta fase pasará, y será intermitente. A veces te darás cuenta, unas mañanas te levantarás enfadado y te parecerá lo más horrible del mundo. Y luego te darás cuenta de que quieres a esa persona. Y mucho. Así que te deja de importar esas manías suyas.

Has visto a tu pareja en situaciones incómodas

Sí, ya sea vestido de mujer, porque -admitámoslo- todos los hombres lo han hecho alguna vez, o en cualquier situación ridícula. Al final te acabas riendo, y parodiándolo. Y lo utilizarás para reírte el resto de tus días, cuando menos se lo espere. Él se molestará, pero al final se acostumbrará a que te rías de él.

Ojo, puede que al final tu pareja tenga confianza, que te quite cosas de tu armario. Si esto sucede con frecuencia… igual deberías tener una charla seria sobre tener su propio espacio y su propia ropa. 

Apodos ridículos

Sabes que tienes a tu pareja perfecta, cuando te llama por un apodo ridículo, y a ti no te importa. Y tú también tienes un apodo de lo más ridículo para lo otra persona. Normalmente son apodos relacionados o con comida, o con animales. Que si galletita, que si pastelito, que si osito….  vamos, cualquier cosa que implique dulce y pasteloso.

Es un hábito que fortalece la confianza y la relación con la otra persona, así que hay que tenerlo en cuenta para cuando los amigos se den cuenta y se burlen de ustedes. 

La prueba de amor definitiva

Sí, todos sabemos que esta es la prueba de amor definitiva. Cuando tu pareja si tira un gas, un pedete, una ventosidad… delante de ti, y te mira como si nada, es que ya tienes toda la confianza del mundo. Sabes que ya estás preparados para vivir juntos, porque no tendrías ningún problema de vergüenza.

Sabes que podrías cometer un delito y que tu pareja te apoyaría. Porque seamos realistas. Si a tu pareja, sea hombre o mujer, no le importa que tú hagas esas cosas, es que no le importa realmente lo que hagas, porque te va a querer siempre.