La carrera de Carrie Fisher en cinco etapas importantes

La carrera de Carrie Fisher en cinco etapas importantes


El comienzo de todo: la princesa Leia



Carrie Fisher no tenía un currículum muy extenso cuando le llegó la oportunidad de encarnar a la princesa Leia. Cuenta la leyenda que Brian de Palma y George Lucas hicieron un casting juntos, De Palma buscaba a la protagonista para Carrie, y Lucas a su aguerrida princesa. Fisher llegó al lugar y con facilidad se ganó el papel de Leia.

La joven actriz había leído el guión y le tenía mucha fe al proyecto, aunque sabía que se trataba de una película que tenía pocas posibilidades comerciales (opinión que muchos en la industria compartían). Feliz de obtener el trabajo, no tardó mucho en congeniar con sus coprotagonistas Mark Hamill y Harrison Ford (con quien tuvo un intenso affaire, como reveló la actriz hace muy poco tiempo). Y el resto de la historia, es leyenda. Star Wars se estrena en 1977, convirtiéndose en un suceso sin precedentes, poniendo a Hollywood a los pies de estas jóvenes estrellas y redefiniendo para siempre el concepto de blockbuster.

Fisher repetiría a Leia en las continuaciones ochentosas de la franquicia, y tendría un regreso con gloria el año pasado con el estreno de El despertar de la fuerza (sin mencionar el tristemente célebre especial navideño de la saga). Sin lugar a dudas, el de Leia es su gran personaje y su caracterización de fuerte heroína, le significará el estar para siempre en la historia del cine.

Fisher, una gran actriz secundaria

Si bien fueron pocos los protagónicos de Fisher, demostró en varias oportunidades ser una gran actriz secundaria, comprendiendo que a veces no por ocupar un lugar menor, se puede brillar menos.

En la clásica película de Woody Allen, Hannah y sus hermanas, Fisher formó parte de la historia vinculada a Holly (Dianne West), en la que interpretaba a una amiga devenida en rival. La actriz lograba ser una antipática perfecta, mostrando una faceta mucho menos agradable que la mayoría de sus papeles.

Dos años más tarde, en 1988, y en esa comedia perfecta dirigida por Rob Reiner y escrita por Nora Ephron, Carrie compuso otro de sus grandes papeles secundarios demostrando que podía escaparse de la sombra de la princesa Leia. En Cuando Harry conoció a Sally, ella era Marie, amiga y confidente del personaje interpretado por Meg Ryan. Teniendo en cuenta la gigantesca presencia de Ryan y Billy Cristal en pantalla, ella logró estar a la altura de las circunstancias, y supo jugarles de igual a igual a los carismáticos protagonistas, sin perder presencia y siendo una excelente compañera para la actriz principal.

Vecinos al ataque y el coqueteo con la comedia

Con el tiempo, Carrie Fisher demostró también una gran habilidad para la comedia. En 1989, protagonizó junto a Tom Hanks, Vecinos al ataque, un gran film dirigido por Joe Dante. En esa comedia negra, el personaje de Hanks vivía plácidamente en un barrio de lo más tranquilo, hasta que la llegada de una nueva familia alteraba el status quo del lugar. El protagonista comenzaba a obsesionarse con las actividades de los flamante vecinos, al punto de sospechar que en esa casa se había cometido un asesinato. El papel de Fisher era el de la esposa del neurótico protagonista, que no se enganchaba con tanta facilidad en las teorías de su marido.

El trabajo de Carrie aquí fue de lo más medido, ya que su personaje era prácticamente el único cuerdo en un relato de registro totalmente absurdo y desbordado. Y ella supo no desentonar y aportar mesura en una historia llena de escenas desaforadas y actuaciones al borde del límite. Vecinos al ataque permite ver otra cara de Fisher, y por eso y mucho más es que se trata de una gran película que siempre vale la pena volver a ver.

4. Los Blues Brothers y otra aparición icónica

Otro ejemplo de un pequeño papel que, en manos de Carrie Fisher, logró tener peso propio en una película que tuvo destino de culto. En Blues Brothers (1980), los hermanos Jake y Elwood Blues (interpretados por John Belushi y Dan Aykroyd -con el que Carrie llegó a estar comprometida-) buscan salvar el orfanato en el que se criaron. Y con esa excusa en el horizonte, la película presentaba un verdadero desfile de grandes músicos, en la que fuera una de las mejores comedias de los ochentas.

Y en ese caos de músicos, persecuciones de autos y referencias blues, aparecía brevemente una Carrie Fisher que amenazaba con matar a los protagonistas, pero que luego caía rendida bajo los encantos de Jake Blues. La de ella es una escena breve, que deja más interrogantes que respuestas, pero en la que demuestra su evidente romance con la cámara. No es una clase de actuación, pero no por eso deja de ser una de los momentos más divertidos de la filmografía de la actriz.

Reírse de ella misma

A lo largo de su carrera, Fisher tuvo varias apariciones breves en distintas comedias. En algunas simplemente daba rienda suelta para su facilidad en ese rubro, mientras que en otras se divertía con su personaje de Leia, pero hubo tres actuaciones que siempre es bueno recomendar. Una es en la película de Kevin Smith, Jay y Silent Bob contratacan, en la que Carrie interpreta a una monja que tiene la desgraciada suerte de cruzarse con el incorrecto dúo de protagonistas.

La segunda, y seguramente la más divertida de su carrera, es en la película coral Mujeres amazonas en la luna, esa gema ochentosa compuesta por breves sketchs cómicos. Allí Fisher encarnó a una joven y virginal actriz que llega a Hollywood con sueños de fama, para terminar siendo corrompida por un desalmado productor cinematográfico, con consecuencias poco felices para ella. Por último, en la serie Robot Chicken (que parodió a Star Wars una y mil veces), Carrie no dudó en interpretar a Leia para un breve segmento.

Foto:Digital Spy

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