¡Se acabó la pesadilla! América de Cali regresa a primera división

¡Se acabó la pesadilla! América de Cali regresa a primera división


Y volvió América. Algún día tenía que hacerlo. Y fue el domingo, un 27 de noviembre del 2016 que quedará marcado por siempre en la historia del equipo escarlata.

Y regresó por la puerta grande, como lo quería y  como lo esperaba su hinchada: con estadio a reventar, con su rojo encendido en todos lados, con un Pascual muy coqueto, con lágrimas de felicidad bañando los rostros de niños y adultos, y con un carnaval y un desfile de ídolos, desde Julio César Falcioni hasta Willington Ortiz, que se pasearon victoriosos por el sanfernandino como en los 80.

América sabía que no podía quedar mal en esa cita con la historia. Por supuesto que había presión. Claro que los nervios podían traicionarlo. Entendible que más de 30 mil espectadores en el Pascual, y millones viéndolo por televisión, esperaban una alegría. Sí, la última en la B.


Ese paso había que darlo sí o sí. No habría un mañana. Y por eso el equipo “puso huevos”, como lo anunció el técnico Hernán Torres en su última conferencia de prensa previa al duelo.

Y a ello le agregó pinceladas de buen fútbol, una dosis de sacrificio y, cómo no, algo de sufrimiento cuando Jhonny Mosquera mandó el balón al fondo de su propio arco para el empate parcial 1-1 en el minuto 25.

Antes de esa infortunada acción, el interminable y siempre presente ‘Tecla’ Farías había anotado a los 19 el 1-0 que enloqueció a la hinchada.

América acusó el impacto por el inesperado empate del Quindío. Una vez más el equipo se puso el overol y fue por el segundo gol. Gol que llegó a los 44 minutos con un penal que cobró Martínez Borja, empujado por el aliento de 35 mil espectadores.

El segundo tiempo fue de apretar dientes y de esperar las embestidas del Quindío. Pero hasta en eso América se graduó con todos los honores porque resolvió bien las escaramuzas de un rival desesperado y herido.


En la tribuna, entre tanto, había silencio, drama y sufrimiento. Sin embargo, cuando el árbitro Wílmar Roldán pitó el final, América por fin pudo abrazarse a la gloria, a la alegría y a ese sueño hecho realidad.

Atrás había quedado una pesadilla. Fueron 5 años en el infierno. 1807 días de descrédito. 228 partidos jugados en un torneo de ascenso que se convirtió en una tortura para los rojos.

Por eso, el domingo y por siempre, había motivos para celebrar. Hubo lágrimas de felicidad dentro y fuera de la cancha. Muchos abrazos, apretones de mano y un agradecimiento a Dios justamente porque los ‘Diablos’, en el Pascual, habían encontrado la bendición.

Foto: El País



Fecha: 28 de Noviembre de 2016 | El País