La sorprendente arma secreta de Elon Musk: ¿Donald Trump?

La sorprendente arma secreta de Elon Musk: ¿Donald Trump?


Sólo días antes de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales, Elon Musk expresó un sentimiento común en Silicon Valley: “Él no es el tipo correcto”.

Pero al parecer Trump puede ser el tipo correcto para Musk y sus negocios.

En semanas recientes, el director ejecutivo de Tesla y de Spacex fue nombrado dos veces por el equipo de consejeros de negocios de Trump y visitó la Torre Trump dos veces. La primera vez fue parte de una gran reunión con directores ejecutivos de empresas tecnológicas; la segunda vez ocurrió a principios de este mes en una reunión con los altos consejeros de Trump.

La floreciente relación entre Trump y Musk ha captado la atención de los inversionistas de Tesla.

“Elon Musk tiene una importante línea de comunicación con Donald Trump a través de su rol como asesor estratégico del [entonces] presidente electo”, escribió Adam Jonas, un analista de Morgan Stanley, el pasado jueves.

“Creemos que este nivel de coordinación con el nuevo gobierno podría de hecho evolucionar en mayor valor estratégico que con la administración anterior”, agregó Jonas.

Mientras que la nota del inversionista era específicamente sobre Tesla, también podría aplicar a SpaceX, que tiene contratos lucrativos con el gobierno para hacer envíos espaciales.

Que Musk pueda lucrarse más bajo la administración de Trump que bajo la de Obama puede ser algo sorprendente para muchos. A primera vista, Musk y Trump no parecerían más en desacuerdo en sus prioridades.

Uno ha tomado una actitud adversa en temas de inmigración y cambio climático; mientras el otro vino a Estados Unidos desde Sudáfrica (a través de Canadá) y construyó un imperio de 40.000 millones de dólares para ayudar al medio ambiente.

Pero ambos pudieron haberse encontrado gracias a un amigo mutuo —el multimillonario e inversor de tecnología Peter Thiel, quien es además consejero de Trump— y tener más intereses en común de los que cualquiera pudiera asumir.

“Elon y Trump tienen dos cosas importantes en común: fortalecer la manufactura estadounidense y el crecimiento del empleo”, le dijo a CNNTech Jason Calacanis, un inversor de tecnología y amigo de Musk.

Trump ha presionado a compañías como Apple para que “construyan sus computadores y cosas en este país”. Musk ya lo hace. SpaceX construye cohetes en Hawthorne, California. Tesla hace vehículos en Fremont, California y abrió una fábrica de baterías en Nevada.

“La Gigagactory de Tesla y Solar City han creado un número masivo de trabajos de alta calidad mientras construyen la manufactura más avanzada del planeta, que es exactamente para lo que Trump fue elegido”, dijo Calacanis.

Musk hizo eco de este punto durante una sesión de preguntas y respuestas con analistas en la Gigafactory de Tesla este mes.

“El presidente electo tiene un fuerte énfasis en la manufactura de Estados Unidos y nosotros también. Estamos construyendo la fábrica más grande del mundo justo aquí, creando trabajos”, dijo Musk en el evento citado en una nota de Adam Jonas de Morgan Stanley.

Musk también dijo en ese entonces que esperaba que “podamos ver algunas cosas sorprendentes en la próxima administración”, incluyendo la posibilidad de que Trump sea de hecho “positivo” sobre la energía renovable, a pesar de su retórica sobre el cambio climático.

Representantes de Tesla no respondieron inmediatamente a un requerimiento para hacer un comentario. James Gleeson, un portavoz de SpaceX declinó a hacer cualquier comentario.

Más allá del énfasis compartido por la manufactura estadounidense, Musk también comparte rasgos comunes con Trump.

Un exempleado de Tesla comparó a Musk con Trump en el sentido de que ambos están súper al tanto de su imagen pública y efectivamente hacen sus relaciones públicas a través de Twitter.

Cuando a Peter Thiel, cofundador de PayPal junto a Musk y quien hizo parte del equipo de transición de Trump, le preguntaron en una reciente entrevista si Musk y Trump son similares, él dijo: “Me voy a meter en problemas, pero de hecho, sí lo son”.

Foto: Getty