Formas en que eliges una pareja sexual sin darte cuenta

Formas en que eliges una pareja sexual sin darte cuenta


Sus ojos, la sonrisa que enmarca su rostro o las curvas que delimitan su figura, la seguridad que manifiesta al andar, su barba o el ancho de su espalda; todas son características físicas comunes que hombres y mujeres encuentran atractivas al elegir una pareja sexual.

En este momento, millones de personas alrededor del mundo tienen sexo. La mayoría en una cama, en un departamento o un hotel. Los más arriesgados en un sitio público y para una pequeña minoría, se trata de su primer encuentro sexual. En algunos casos, su pareja es fruto de una relación estable, en otros se trata de una aventura de una sola noche y otro tanto puede considerarse una infidelidad.

Sin importar la multitud de prácticas que engloban al sexo, todos tienen algo en común: los controla una atracción irresistible hacia su pareja en turno, que domina sus instintos y les provoca más placer cuánto más cerca estén de esa persona. Estamos acostumbrados a creer que tanto la atracción como el amor, entran por los ojos y son el combustible responsable del gusto desmedido por una persona; sin embargo, la ciencia tiene una respuesta que va más allá de lo que vemos a simple vista. 

¿Qué desencadena este impulso? Aquí las respuestas científicas:

Las feromonas y la atracción

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Una noción moderna sobre el origen de la atracción sexual asegura que todo puede reducirse a las feromonas, aquellas sustancias químicas que despedimos inconscientemente y forman parte de nuestro olor. Decenas de perfumes incluyen feromonas animales con la promesa de volver a quien se impregna más atractivo y aumentar la atención que los individuos del sexo opuesto ponen sobre él. 

Sin embargo, en la actualidad sólo se tienen confirmada la existencia de dos feromonas humanas, relacionadas con la excitación sexual femenina y con el miedo, no obstante, aún no se tienen las investigaciones suficientes como para afirmar que se trata de una sustancia capaz de influir de forma decisiva en el comportamiento sexual humano, ni se tiene registro de la forma en que el cuerpo humano lo capta conscientemente.

El sistema inmunológico y el sexo

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Todo parece indicar que no existe mejor afrodisiaco que la base del sistema inmunitario, por más extraño que parezca, las investigaciones recientes apuntan a que la atracción se basa en el sitio menos pensado: 

Se trata del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH), un mecanismo que forma parte esencial de la primera barrera inmunológica para evitar la proliferación de organismos como virus, bacterias y hongos dañinos en el cuerpo humano. Cada CMH tiene características distintas que varían de persona a persona. 


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Mientras algunos son mejores para detectar cierto tipo de patógenos y diferenciarlos de las células del cuerpo humano, otros tienen la capacidad de identificar distintos organismos causantes de infecciones y diversas enfermedades. La información que se encarga de hacerlos diferentes es conocida como antígeno leucocitario humano (ALH), y se encarga de causar una atracción tan poderosa como inadvertida.

A través de los diferentes fluidos humanos como la saliva, el sudor o el semen, el organismo busca incesantemente un ALH distinto al propio. En medio de una multitud en un bar, mientras tú intentas dar con una cara bonita y un cuerpo atlético, tu cerebro pone en práctica un mecanismo tan antiguo como los primeros humanos, todo sin siquiera darte cuenta. 

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En realidad, se trata del intrincado proceso de la evolución en acción. El fin del sexo es la reproducción de la especie y con ella, la preservación del legado de la vida en la Tierra. La búsqueda de individuos con un ALH completamente ajeno al tuyo se basa en este sencillo pero poderoso principio. Con el afán de dejar una herencia genética mejor preparada para combatir las infecciones y distintas enfermedades, el cuerpo trata de hallar con quién reproducirse para tomar lo mejor de ambas partes y generar un sistema inmunológico más completo, que fortalezca a los predecesores fruto de una hipotética concepción.

Así que la próxima vez que estés en medio de una multitud buscando a la persona de tus sueños y te fijes en su mirada, en lo trabajado de su cuerpo o lo bien que huele, recuerda que tu cuerpo estará dándote señales en busca de los organismos más sanos y capaces de concebir, para involucrarte en la trampa más perfecta y placentera que inventó la evolución para mantener la vida en la Tierra, el sexo.