Cómo ser el novio perfecto sin convertirte en mandilón o arrogante

Cómo ser el novio perfecto sin convertirte en mandilón o arrogante


Llevarle flores, acompañarla a reuniones familiares, recordar fechas especiales y no dejar de ser detallista. Cada uno de esos detalles guarda un sitio especial en el canon que dicta cómo debe ser el “novio perfecto“. Caballeroso, tierno, misterioso y preocupado, todo sin caer en la exageración.

La noción platónica que concibe al amor como un sentimiento ideal que se despega del suelo, no sólo ha moldeado el pensamiento y la acción del “deber ser” en una relación, también dejó escrito en historias de romances quijotescos e idilios trágicos el designio del amor bajo un principio tan aceptado como falso: el amor es perfecto, o no es.

Tal pensamiento ha costado cientos de millones de rupturas, al menos en lo que respecta a quienes imaginan un corazón rojo cada que piensan en la palabra amor, una ceremonia religiosa o cosas aún peores. Filias y depravaciones aparte, el mundo busca desesperadamente un conjunto de reglas, un manual para ponerlo en práctica y así aprender el sutil “arte de amar”.

Ante el horror de su inexistencia práctica, se asiste de manera agobiada a espacios que prometen definir la perfección, tal como este artículo. Sin embargo, la intención de este texto no aspira a eso, sino a algo apenas más complicado: especificar un conjunto de máximas sin estereotipos como sugerencias para fortalecer el vínculo entre dos amantes.


Conoce a tu pareja

Que sepas su nombre completo, domicilio, horario de trabajo y número de teléfono no significa que la conozcas a fondo. Hace falta ir más allá de los datos básicos y vacíos que muestran las identificaciones y documentos oficiales para forjar un vínculo duradero: pregunta, escucha, imagina a su lado y descubre lo que piensa, especialmente lo que comparte contigo. Sobre todo, mantén siempre una curiosidad sana por conocer un poco más de ella.

Aprende a escuchar

Se lee fácil, cualquiera pensaría que es algo simple, pero se requiere mucho más que la atención que prestas a una clase o a una persona común cuando habla. Gánate la confianza para protagonizar esas charlas profundas que ocurren un par de veces en la vida sólo con personas elegidas. Crea y alimenta un canal de comunicación con tu pareja, cada persona encuentra comodidad y vías para expresarse distintas. No la interrumpas cuando te cuenta algo, presta atención a todo lo que dice, pero sobre todo, concéntrate en lo que no te ha confesado. Cada expresión, gesto y silencio dicen algo tan importante como lo que menciona abiertamente.

Sé solidario

La solidaridad es tan necesaria como la comunicación y la confianza para ser una mejor pareja cada día. En una relación donde ambos aspiran a compartir cada aspecto de su vida, es necesario estar atento a cada instante en el devenir de esa persona especial. No se requiere demasiado para hacer común un logro obtenido, una meta o un triunfo; sin embargo, ante la adversidad, las dificultades y los tiempos oscuros, es necesario mostrar apoyo incondicional con el mismo ahínco que en los buenos momentos.

Evita ser condescendiente

La gran diferencia entre la solidaridad y la condescendencia estriba en la voluntad: mientras la primera crece en el mismo sentido que la del ser amado, en la segunda la voluntad queda relegada a segundo plano. Nunca hagas menos tus sentimientos y deseos ante los de tu pareja, de esa forma ella tampoco lo hará. Manifiesta tus gustos, preferencias, intenciones e inquietudes. No aceptes un “no sé, ¿tú?” como respuesta. La condescendencia es el camino más directo a la pasividad y el denso mar del relativismo, capaz de apagar cualquier relación.

Pasa tiempo de calidad

De nada sirve que asistan al mismo café con fervor religioso cada jueves por la noche después del trabajo, si sólo esperarán a terminar con su taza para marcharse y cumplir con tal cita. Lo mismo puede ocurrir cada fin de semana y replicarse a gran escala hasta destruir una relación. Si bien el frenético modo de vida promueve una relación cada vez más veloz y superficial sin prestar atención en los detalles, es obligación de ambos romper con esa lógica, resguardar y alimentar los tiempos de calidad que pasan juntos para evitar ser absorbidos por la rutina o la cantidad sin sustancia

Sé tú mismo

Antes que todos los puntos anteriores –incluso antes de empezar una relación– debes aprender a aceptarte tal y como eres. El primer desencanto suele ocurrir cuando uno de los dos (o ambos) se dan cuenta de que su pareja no es la persona que parecía ser. La autenticidad debe ser una marca de tu personalidad, tanto como tu banda favorita o todo lo que te apasiona. Si alguien se enamora de quien eres realmente, existe una alta posibilidad de que ese amor se mantenga vivo y en crecimiento con el paso de los años.

Demuestra cuánto te importa

No es necesario poseer una habilidad artística ni una gran cuenta de banco para demostrarle a tu pareja lo importante que es para ti y cuánto disfrutas de su compañía. Aléjate de los clichés y no sólo seas original, también esfuérzate por llegar a lo más profundo de su sentir. Aquí pondrás a prueba el primer punto de este listado y si lo has hecho bien, no podrás fallar, pues el valor de tus acciones estará respaldado por un sentimiento que engloba lo mejor de ambos.



Fecha: 26 de Enero de 2017 | Cultura Colectiva